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Mahir reconquista a Canfeza con un valioso anillo y la tienda de sus sueños, pero Süreyya amenaza con arruinar su reconciliación

Mahir sorprende a Canfeza con un anillo y una tienda de alfombras para cumplir su sueño, decidido a recuperar su matrimonio. Sin embargo, el rechazo de Süreyya a la joven pone en jaque su reconciliación.

Tras pasar una noche de ensueño en la fiesta de Nochevieja que ha organizado Ferman, Mahir se lleva a Canfeza a un apartamento que ha alquilado justo frente a la torre de Galata, uno de los monumentos más emblemáticos de Estambul. La joven no puede evitar emocionarse por el detalle que ha tenido su marido.

Allí, Mahir le pide perdón por todo el daño que le ha hecho y le declara su amor. "Perdóname. Siento mucho todo lo que te he hecho pasar. Te quiero más que a nada en el mundo", le dice el hijo de Süreyya a Canfeza. ¡Toda una declaración de amor! Ambos terminan fundiéndose en un apasionado beso.

Pero las sorpresas no acaban ahí. Como muestra de su amor, el comisario le regala el valioso anillo que compró en una joyería con la ayuda de su amigo Salih, un detalle que Canfeza no espera. "Quiero un matrimonio de verdad", le dice. Sin embargo, cuando están a punto de pasar una noche de pasión, Mahir recibe una llamada de su abuelo Asaf que puede cambiar el futuro de la pareja.

Süreyya ha sido hospitalizada tras sufrir un infarto al leer una carta que cree que le ha escrito su difunto marido, Mehmet. Después de veinte años todavía no ha superado su muerte y, desde entonces, su salud mental se ha ido deteriorando hasta el punto de creer que sigue vivo.

Afet conoce perfectamente su fragilidad y ha aprovechado su vulnerabilidad para jugar con sus sentimientos y atormentarla. Süreyya desconoce que ha sido su suegra quien ha escrito la misiva, en la que la recrimina por tratar a Canfeza como a una hija cuando, en realidad, es la primogénita del asesino que acabó con la vida de Mehmet.

No es la primera vez que Süreyya sufre un infarto, por lo que su vida pende de un hilo. El médico comunica a Mahir que, si no logra recuperarse, tendrán que practicarle un bypass.

El comisario entra en la habitación para ver a su madre y ella, pese a su delicado estado, le hace una desgarradora confesión. Le asegura que prefiere dejar este mundo para reunirse con Mehmet antes que aceptar su relación con Canfeza. "No quiero volver a ver a la hija del asesino de tu padre", le dice entre lágrimas. ¿Qué hará ahora Mahir, que acaba de reconciliarse con su mujer? ¿Terminará rompiendo con ella?

Pero aquí no acaba todo. Kürşat llama a Mahir mientras este se encuentra en la habitación de su madre, aunque quien responde al teléfono es Canfeza. La joven le explica lo ocurrido a Süreyya y culpa a su padre de todo el daño que ha causado a su suegra. "Eres un asesino. Me da vergüenza ser tu hija", le dice, completamente fuera de sí. En ese momento, Kürşat está conduciendo y sufre un grave accidente al chocar contra un camión.

Es trasladado de inmediato al hospital más cercano. Allí, el médico explica a Canfeza que su padre ha perdido mucha sangre y necesita una transfusión urgente, pero su grupo sanguíneo es muy raro. Mahir, que permanece junto a su mujer, se ofrece a ayudarlo.

Canfeza no se separa del lado de su padre. Se siente responsable de lo ocurrido por haber discutido con él apenas unos minutos antes del accidente. Cuando Kürşat recupera el conocimiento, le pregunta: "¿Sigues enfadada conmigo?". Ella le responde que no ha olvidado sus pecados, pero le explica que ha sido Mahir quien le ha salvado la vida.

Poco después, Mahir habla a solas con el padre de Canfeza. Conversan sobre el operativo para desenmascarar a Raşit y Selim y Kürşat le agradece que le haya salvado la vida. La respuesta del comisario no se hace esperar: "Ya me debes dos vidas y no te morirás sin pagar", le advierte muy serio. Canfeza también le da las gracias por haber ayudado a su padre.

Más tarde, Mahir descubre que el ingreso de Süreyya se debe a una carta que ella cree haber recibido de Mehmet. En la misiva, su difunto marido supuestamente le reprocha que permita la relación de su hijo con Canfeza. "Le hemos hecho mucho daño. Está muy enfadado con los dos", le asegura. El comisario quiere encontrar la carta y empieza a sospechar que su abuela Afet está detrás de todo, aunque ella insiste en que todo forma parte de un delirio de su nuera.

Lo que está claro es que Mahir no está dispuesto a renunciar a Canfeza. Todo lo contrario, cada vez están más enamorados. El comisario tiene otra sorpresa para su mujer. Ha buscado un local para alquilar, que pertenece a su abuelo Asaf, y así poder hacer realidad su sueño. Ahora, podrá poner una tienda de alfombras.