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Reyhan, obligada a pedir perdón a Cavidan pese a ser inocente

Cavidan vuelve a salirse con la suya y consigue que Emir presione a Reyhan para que se disculpe con ella por algo que no ha hecho. Pero, la joven lanza una seria advertencia: algún día se sabrá toda la verdad.

Cavidan está decidida a acabar con Reyhan y ahora finge ante su hijo que se marcha de la mansión familiar porque no soporta seguir viviendo bajo el mismo techo que su nuera. Además, le asegura que se siente muy dolida con Hikmet, el hombre con el que ha compartido 30 años de su vida.

"No me voy a quedar donde no me quieren", le dice a Emir fingiendo estar profundamente afectada.

El joven no quiere que su madre abandone la casa e intenta convencer a Reyhan para que le pida disculpas. Sin embargo, su mujer se niega porque sabe que no ha hecho nada malo. No fue ella quien le contó a Hikmet que Cavidan la había golpeado contra una puerta, sino Nigar. Y lo hizo precisamente por orden de la propia Cavidan, que pretendía desacreditar a Reyhan.

Cavidan escucha a escondidas la conversación entre su hijo y su nuera y no tarda en aparecer haciéndose de nuevo la víctima. "No discutáis por mi culpa. Deja que gane ella y haya paz en esta casa", le dice a Emir, intentando hacerle creer que lo único que le preocupa es el bienestar de su familia.

Horas después, Cavidan informa a su hijo por teléfono de que va a alojarse durante un tiempo en un hotel. Emir le pide que recapacite y queda con ella en una cafetería. Lo que desconoce es que su madre también se ha citado allí con Cemre, su íntima amiga y la mujer con la que Cavidan siempre ha querido verlo casado.

Emir está dispuesto a hacer todo lo posible para que su madre regrese a casa y acude al local acompañado de Reyhan. Insiste en que su mujer se disculpe con Cavidan y, finalmente, consigue que acceda.

Pero Reyhan deja muy claro que sigue siendo inocente de aquello de lo que su suegra la acusa. Está convencida de que el tiempo pondrá a cada uno en su sitio y de que, cuando Emir descubra la verdad, quizá ya sea demasiado tarde. Para ella, tanto su marido como Cavidan están actuando sin conciencia.

Tras pedir disculpas, Reyhan abandona la cafetería y regresa sola a casa. Mientras tanto, Emir se refugia en el despacho de su oficina. No puede dejar de pensar en el enfrentamiento entre su madre y su esposa cuando aparece Zafer.

Su amigo lo conoce demasiado bien y enseguida sospecha que Reyhan se está ganado su corazón poco a poco. Emir, sin embargo, sigue completamente confundido y no sabe qué siente realmente por ella. "Es más diabólica de lo que pensaba", afirma Emir muy serio. "O un ángel sin alas", le responde Zafer.

Zafer está convencido de que Emir critica constantemente a Reyhan para no tener que reconocer sus sentimientos ni afrontar los remordimientos por la forma en la que la está tratando.

Mientras tanto, Cavidan se reúne a solas con Cemre y le revela su verdadero objetivo: conseguir que Emir y Reyhan se divorcien. En un primer momento, la joven se muestra reticente, pero la matriarca de los Tarhun le recuerda que su hijo no se casó por amor, sino que su matrimonio con Reyhan fue pactado.

Cemre termina sincerándose y confiesa que tuvo que poner tierra de por medio y marcharse a Inglaterra porque no soportaba la idea de perder a Emir y verlo casado con otra mujer.

Eso es justo lo que Cavidan necesitaba escuchar. Quiere que Cemre se convierta en su aliada para separar definitivamente a Reyhan de Emir. "Tienes que demostrarle tu lealtad incondicional", le espeta.

Cemre está dispuesta a luchar por Emir y conquistarlo. Y Cavidan no puede estar más satisfecha: para ella, Cemre siempre ha sido la mujer perfecta para su hijo.