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Suna cuenta toda la verdad sobre Vural, pero Reyhan no perdona a Emir por haber dudado de ella
Suna confiesa a Emir que fue ella quien contactó con Vural y le envió la foto de Reyhan. La verdad sale por fin a la luz, pero el daño ya está hecho y Reyhan no puede olvidar que su marido desconfiara de su palabra.
Suna llega a la mansión dispuesta a aclarar de una vez por todas el malentendido con Vural. La joven confiesa a Emir que fue ella quien estuvo en contacto con él a través de una página de citas y quien le envió una fotografía de Reyhan.
A Emir le cuesta creer la versión de su hermana, especialmente por los mensajes que encontró en el portátil. Sin embargo, Suna le revela otro dato importante: el ordenador era suyo y no de Reyhan.
Arrepentida, Suna explica que ocultó la verdad porque sentía vergüenza de reconocer que había conocido a un chico a través de una página de citas y porque temía que la noticia pudiera afectar a la salud de su padre. "Siento mucho todo esto. Os pido disculpas", les dice. No saben que todo este malentendido ha sido por culpa de Cemre y Cavidan.
Aun así, Emir sigue sin entender por qué Vural aseguró que mantenía una relación con Reyhan desde hacía tiempo y comienza a sospechar que el joven pretende chantajearlo. Suna vuelve a disculparse, especialmente con su cuñada, que decide no guardarle rencor porque sabe que nunca quiso hacerle daño.
La sobrina de Hikmet ya no puede más. Sabe que le hizo una promesa a su tío, pero estar con su marido se ha convertido en un auténtico suplicio. "Emir siempre atenta contra mi dignidad", dice para sí misma entre sollozos.
Con la verdad sobre la mesa, Emir intenta acercarse a Reyhan y reconoce que se equivocó al desconfiar de ella. "He cometido un error. Te traté de forma injusta", admite.
Pero para Reyhan sus disculpas llegan demasiado tarde. Está profundamente dolida porque su marido creyó a Vural antes que a ella y ni siquiera le concedió el beneficio de la duda. Incapaz de contener las lágrimas, reconoce lo difícil que se ha vuelto su vida junto a Emir: "Para mí esta casa es una cárcel donde tengo que vivir".