Vuelve a disfrutar de una de las mejores superproducciones de los últimos años: Tierra Amarga
Momento destacado
Aunque Civan intenta afrontar su enfermedad en soledad, su familia no está dispuesta a rendirse y se une para buscar una solución. Incluso Nur y Mali, sus padres biológicos, acuden para ayudarle y, pese a su rechazo inicial, el joven acaba cediendo ante la posibilidad de encontrar una oportunidad.
Civan se refugia en casa de su amigo Kürsat para pasar la noche tras descubrir que padece un linfoma agresivo con pocas posibilidades de curación. La única opción para intentar salvarse es someterse a un trasplante de células madre de sus padres biológicos, Nur y Mali, aunque el médico no puede garantizar el éxito. Desbordado, el joven decide alejarse de su familia para no hacerles sufrir y afrontar su destino en soledad.
Sin noticias suyas, Leyla y los suyos viven horas de angustia. Finalmente, Fidan, la novia de Kürsat, descubre su paradero y la chef acude a su encuentro. "Pase lo que pase, no me abandones", le suplica entre lágrimas. Poco después llegan Tufan y el resto de la familia. "No puedes huir", le dice su padre. Pero Civan se muestra firme: "No quiero ser una carga para vosotros". Aun así, su familia se niega a rendirse.
De vuelta en la mansión, Leyla observa a Civan mientras duerme, incapaz de contener la emoción. No quiere perder al amor de su vida, ahora que también ha perdido a su madre.
A la mañana siguiente, todos acompañan a Civan al hospital para realizarle pruebas. Leyla, decidida a ayudarle, llama a Nur y Mali para que acudan a hacerse análisis sin que los Yıldız lo sepan. Sin embargo, terminan encontrándose y la reacción del joven es inmediata: estalla de rabia al ver a sus padres biológicos. "Prefiero no seguir adelante antes que aceptar su ayuda", asegura, visiblemente alterado. Pero su familia no piensa rendirse y le recuerda que harán todo lo posible por salvarle.
Finalmente, Civan accede a que Nur y Mali se sometan a las pruebas de compatibilidad, pero se mantiene distante con ellos: "No significáis nada para mí".
Más tarde, Civan sale del hospital para respirar un poco de aire puro y Leyla va tras él. Quiere calmarle y hacerle ver que lo importante es empezar de cero, sin rencores. "Prométeme que no me dejarás", le pide, aferrándose a él.