Momento destacado
Emir salva a Reyhan de un intento de secuestro y ella se refugia en sus brazos
Reyhan desaparece durante horas después de su enfrentamiento con Emir y acaba viviendo una auténtica pesadilla en las calles de Estambul. Su marido consigue encontrarla justo a tiempo.
Reyhan decide regresar andando a casa desde el restaurante donde Emir había quedado con su madre, Cavidan. El joven pretendía que su mujer pidiera perdón a su suegra por algo que ella asegura que no ha hecho.
Emir está convencido de que Reyhan ha acusado injustamente a Cavidan ante Hikmet de haberla empujado contra la puerta de su habitación, provocando que perdiera el conocimiento. Dolida por la actitud de su marido, Reyhan se marcha sola. Sin embargo, pasan las horas y no regresa a la mansión de los Tarhun.
Mientras camina sin rumbo por Estambul, unos delincuentes se fijan en ella y comienzan a seguirla. Reyhan se da cuenta y busca refugio en un parque infantil en el que hay más gente. Allí cree estar a salvo cuando se encuentra con quienes parecen ser un matrimonio y su hijo.
Confiada, acepta tomar un té con ellos sin saber que en realidad son amigos de los hombres que la perseguían. Poco después comienza a marearse y apenas puede mantenerse en pie.
Los delincuentes aprovechan su estado para intentar meterla en un coche y llevársela. Afortunadamente, Emir consigue encontrarla a tiempo. Pero rescatarla no será fácil: uno de los hombres amenaza a Reyhan con un cuchillo.
Finalmente, Emir logra salvar a su mujer y ambos regresan a casa. Todavía afectada por lo ocurrido, Reyhan le da las gracias. "No tienes que darme las gracias. Cualquiera hubiera hecho lo mismo", responde él, antes de reprocharle que se haya marchado sola por Estambul.
Sin embargo, sus palabras no reflejan lo que realmente siente. Esa noche, Emir no puede dejar de pensar en Reyhan y, sobre todo, en el abrazo que ella le dio cuando consiguió liberarla de sus captores.
A Reyhan le ocurre exactamente lo mismo. Tampoco consigue dormir, pero en su caso se arrepiente de haberse mostrado tan vulnerable ante su marido. Está convencida de que para Emir ella no significa nada. "¿Cómo has podido?", se reprocha a sí misma.
Tras el intento de secuestro, Reyhan tampoco quiere salir de su habitación. Se desahoga hablando con el pajarito que le regaló Hikmet e intenta mantenerse alejada de Emir. No puede olvidar que la obligó a disculparse con Cavidan por algo que no hizo y, además, le enfurece haber terminado refugiándose en sus brazos.
Ahora solo desea que Emir descubra quién es realmente su madre y conozca todo lo que ha hecho. "Le pido a Dios que pronto Emir conozca toda la verdad y caiga el muro de mentiras", asegura.